HISTORIA

LA COMIDA EN LA HISTORIA ARGENTINA

DANIEL BALMACEDA

(Sudamericana, Buenos Aires) 

En 1878, José María Ramos Mejía publicó La neurosis de los hombres célebres en la historia argentina, y desató, sin proponérselo, una curiosidad literaria que llega hasta nuestros días: la trastienda de la historia. En ese libro, y sin ocultar sus preferencias políticas, ese destacado intelectual, que fundó el Círculo Médico Argentino, describió desde una visión psiquiátrica algunas particularidades de nuestros próceres.

A lo largo de los años, revisionismo mediante o sin él, se han sucedido los textos de divulgación que pretenden llenar esos huecos que fue dejando la historia oficial de cada época. Ante el éxito de ese tipo de literatura, y como era previsible, el mundo editorial fue llenándose de textos variopintos que van desde conjeturas con algún fundamento hasta divulgación chismosa de hechos no siempre certificados.

Así llegamos a nuestros días con un parque de lectores avezado en trascendidos históricos mínimos. Todo eso, por supuesto, deja de lado el pensamiento trascendente de los hombres que, en el siglo XIX e incluso con sus contradicciones, fundaban el país. De cualquier manera, esa literatura también cumple su función, siempre que seamos capaces de separar la paja del trigo.

Libro tras libro, nuestra historia fue llenándose de anécdotas inconexas donde los indiscutidos próceres dejaron de ser sólo el nombre de algunas calles para bajar al llano y compartir sus gustos con nosotros.

Varios divulgadores mediáticos, devenidos en escritores por simples tentaciones editoriales, pergeñaron volúmenes temáticos sobre romances escondidos, verdades acalladas, hazañas olvidadas y gustos mundanos.

Este libro de Daniel Balmaceda, La comida en la historia argentina, pretende llenar ese espacio con una serie de consideraciones mayoritariamente presumibles, a pesar de la extensa bibliografía que se cita. Saber si San Martín tomaba helados o no, es algo que no puede ir más allá de la anécdota y, mucho menos, si no hay documentación. Si Sarmiento fue el introductor de las verduras en la dieta diaria, si fue el doctor Leloir quien inventó la salsa golf, si el dulce de leche nació en la Argentina cuando ya había nacido varios siglos antes en Rusia, son temas simpáticos que agregan su condimento a distendidas charlas de café. Otras versiones acerca del origen del revuelto Gramajo, o la hipótesis de las papas fritas como una receta incaica, o la simbiosis de pastas asiáticas y tuco americano, entre muchos otros puntos de nuestro menú, hacen de este libro un anecdotario llevadero.

No es la Cocina ecléctica de Juana Manuela Gorriti, desde ya lo aclaro, pero se deja leer y ayuda a rememorar algunos momentos gratos.

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Rogelio Ramos Signes